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¿Viajas pronto? Por qué volar en avión puede activar un dolor de muela oculto (Barodontalgia)

Preparar las maletas, repasar el pasaporte y llegar a tiempo a la puerta de embarque son las preocupaciones habituales de cualquiera que esté a punto de abordar un vuelo. Sin embargo, existe un pasajero inesperado que podría arruinar tus vacaciones a 10.000 metros de altura: un dolor de muelas fulminante que no existía cuando estabas en tierra firme.

Este fenómeno no es una casualidad ni un ataque de nervios por el viaje; tiene un nombre médico y se conoce como barodontalgia (o popularmente, «dolor de muela del aviador»). Se trata de una afección física real provocada por los cambios de presión atmosférica dentro de la cabina del avión. Si tienes un viaje en el horizonte, a continuación te explicamos la física detrás de este problema, cómo identificar si estás en riesgo y qué hacer para evitarlo.

1. La Ley de Boyle y tus dientes: ¿Por qué ocurre la barodontalgia?

Para entender por qué duele un diente al volar, debemos recurrir a una ley básica de la física: la Ley de Boyle. Esta ley establece que, a temperatura constante, el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión que ejerce. En términos sencillos: si la presión ambiental baja, los gases atrapados se expanden y ocupan más espacio.

Cuando un avión despega y gana altura, la presión dentro de la cabina disminuye (a pesar de estar presurizada, la presión equivale a estar en la cima de una montaña de unos 2.400 metros).

Si tienes un diente completamente sano, esto no te afectará en absoluto. El problema surge cuando hay microburbujas de aire atrapadas en el interior de tu dentadura. Al ascender el avión, ese aire atrapado intenta expandirse, pero como las paredes del diente son rígidas y no pueden estirarse, el gas presiona directamente las terminaciones nerviosas de la pulpa dental. El resultado es un dolor agudo, punzante y, a menudo, insoportable.

2. ¿Dónde se esconde el aire que causa el dolor?

El aire no entra en un diente sano. La barodontalgia es, en realidad, un excelente «detector» de patologías previas que estaban pasando desapercibidas en tierra firme. Los escenarios más comunes donde se aloja este aire atrapado son:

  • Caries ocultas: Las bacterias destruyen el interior del diente creando cavidades vacías. El aire entra en ellas y, al expandirse en el aire, presiona el nervio.
  • Empastes o resinas defectuosas: Si una amalgama o empaste viejo tiene una microfiltración o una burbuja de aire atrapada debajo de la resina, la presión del vuelo la empujará contra el fondo del diente.
  • Tratamientos de conducto (Endodoncias) incompletos: Si estás a mitad de una endodoncia y viajas con una pasta provisional o conductos sin sellar por completo, los gases de la infección buscarán salir a la fuerza.
  • Infecciones periapicales (Quistes o abscesos): Las infecciones crónicas en la raíz producen gases. En tierra, el cuerpo los absorbe gradualmente, pero en el aire se expanden contra el hueso maxilar.

Dato curioso: Existe una variante llamada barodontalgia indirecta, que ocurre cuando tienes una sinusitis. Los senos maxilares están pegados a las raíces de los molares superiores; cuando la presión del avión afecta tus senos nasales congestionados, estos aplastan las raíces de tus muelas, simulando un dolor dental.

3. Síntomas de la Barodontalgia durante el vuelo

El dolor suele aparecer durante el despegue o el ascenso inicial, que es cuando la presión cae más rápido. Sin embargo, en casos de infecciones en la raíz, el dolor puede manifestarse de forma más intensa durante el aterrizaje, debido a la compresión del gas.

El dolor se describe como:

  1. Un latido o pulsación intensa que coincide con el ritmo cardíaco.
  2. Un dolor agudo que se extiende hacia el oído, la mandíbula o el ojo.
  3. Sensibilidad extrema que no mejora al cambiar de posición.

4. Qué hacer si te empieza a doler la muela en pleno vuelo

Estando a mitad del océano en un avión, las opciones son limitadas, pero puedes aplicar estos pasos de primeros auxilios:

  • Pide hielo a la tripulación: Envuelve un vaso con hielo en una servilleta y colócalo en tu mejilla. El frío contrae los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y ralentiza la expansión del gas, adormeciendo la zona.
  • Evita bebidas calientes: El café o el té calientes dilatan los gases y aumentarán la presión interna del diente de inmediato. Opta por agua fría a pequeños sorbos.
  • Toma un analgésico: Si llevas ibuprofeno o paracetamol en tu equipaje de mano, tómalo cuanto antes para mitigar la inflamación del nervio.
  • Equilibra la presión general: Si el dolor viene derivado de los oídos o la sinusitis, bosteza, mastica chicle o realiza la maniobra de Valsalva (exhalar suavemente con la nariz tapada y la boca cerrada) para liberar los senos maxilares.

Tabla de Riesgo: ¿Debes revisar tu boca antes de volar?

Condición ActualNivel de Riesgo en el AviónRecomendación antes del Viaje
Boca sana, limpieza hace menos de 6 meses.Ninguno / Muy bajo.Viaja con total tranquilidad.
Sensibilidad leve al tomar cosas frías.Moderado.Hazte una revisión rápida para descartar caries entre los dientes.
Empaste agrietado o provisional.Alto.Acude al dentista para sellarlo de forma definitiva antes de subir al avión.
Tratamiento de conductos a medias o absceso activo.Muy Alto.Urgente. No deberías volar sin que el odontólogo prepare el diente para el viaje.

La barodontalgia es completamente prevenible. La mejor forma de asegurarte de que tu viaje sea memorable por las razones correctas es programar una revisión odontológica preventiva una o dos semanas antes de tu vuelo. Un diagnóstico a tiempo mediante radiografía digital permitirá detectar burbujas de aire, caries ocultas o restauraciones desajustadas que la presión del avión se encargaría de recordarte de la peor manera. No dejes que la física arruine tus vacaciones; vuela con una sonrisa segura.

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